Parking rafael Greco

Inseptos inectos/ «Parking»

Por Rafael Greco T.

Bajé al estacionamiento de un centro comercial, no para buscar mi automóvil, estoy ahorrando desde hace años para poder comprar uno y además no he aprendido a conducir aún. La inercia del destino me soltó al nivel cuatro del estacionamiento viajando en un lento ascensor. Digo “me soltó” porque salí descuidado, sumergido en el móvil, como algo que arrastra un río hasta el alto ramaje de su delta. 

      Caminé hacia la franja septentrional atraído instintivamente por el eco de un amasijo de palabras. Al llegar a la última pantalla de concreto noté que me encontraba ante la más absoluta soledad. 

Era extraño, pero seguía escuchando la cascada de ideas resonar en el techo. 

No los conté, pero más de una docena de tubos fluorescentes sostenían con su parpadeo un exasperado intercambio. 

Unos defendían el monoteísmo y postulaban a Mercurio como el sol de su sistema planetario. Algunos entendían el vacío como prueba de la nada; la irradiación era inexplicable-decían-allí está el infinito como prueba. En defensa de la composición del aire exterior, modulaba la voz un qari, recitando la cosmogonía con melodiosa dulzura. En ese instante sentí que debía dejar el lugar. No obstante, empaticé con uno de esos tubos; firme, saturnino, devolvía mi imagen adornada por escapularios de telarañas y partes de insectos. Pensé en los salmones mientras subía por una rampa al humo de la calle. La torpe discusión de los motores hizo que adaptara mejor mi presupuesto a la compra de una bicicleta.

Parking rafael Greco

Foto: Rafael Greco T.

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