La exploración de Cinco segundos en silencio

Una obra concatenó diversas expresiones de unos muchachos dispuestos al arte en cabalidad 

Por Humberto Sánchez Amaya

Culminaba febrero de 2025 cuando en el teatro del Trasnocho Cultural unos jóvenes expresaban el camino de la existencia y la creación. Cinco segundos en silencio y otras historias es el título de la obra,  que reúne piezas creadas y dirigidas por los primeros egresados del Grupo E, línea de acción de Mi Juguete es Canción dedicada a jóvenes mayores de 16 años de edad. 

Una suite de teatro, música y danza, una introspección en la que los sujetos en los que se centran cada pieza atraviesa diversas emociones. El individuo enfrentado a esas criaturas que son tanto en la mente, los miedos, las afirmaciones, las contradicciones y el llamado a tirar la toalla.

Uno veía la representación, y desde la primera pieza, se podían intuir los pensamientos y los diálogos surgidos durante el desarrollo de la puesta en escena, que tuvo entre sus instructores en dirección escénica a Miguel Issa, el director escénico responsable de El mistral, por ejemplo.

Por momentos, la soledad era constante en las figuras principales de cada momento, pero también paulatinamente la inherente necesidad del vínculo hacía de la obra un momento coral temporal, como símbolo de unión para el avance en el camino cuesta arriba de la creación y la expresión. 

Cinco segundos en silencio y otras historias reunió en escena a jóvenes cantantes, instrumentistas y bailarines de esa generación que creció con Mi Juguete es Canción, y que ahora es ejemplo para los más pequeños. Estuvieron figuras como Sofía La Verde, Ángel Colorado, Joely Acosta, Ariadna Silva, Alena De Chaves, Mariana Isabel Gómez, Daniel Eduardo Barrios Acosta y Jesús Miguel Gómez. Y en el transcurso, dependiendo de la pieza, se sumaban la cantante Andrea Paola y el mandolinista Jorge Torres, artífices de todo este movimiento de investigación y creación. 

La obra va de la figuración de sentimientos a representaciones más literales, con momentos en los que se suman músicos para evocar jolgorios y faenas. Es como un viaje de lo onírico o introspectivo en soledad a la expresión colectiva de lo que se va concretando de la mente a lo material. La superación como objetivo a pesar de todo miedo. 

Cinco segundos en silencio y otras historias resulta ser un paso para afianzar ese trayecto de múltiple expresión artística. Muchos de sus integrantes se han dado a conocer más como cantantes, pero en este proyecto, la danza va marcando una pauta que paulatinamente han amoldado a sus formas, como mundos que se van conquistando. Una manera de ir más allá de lo que dominan para así entrar en comunión con la curiosidad del explorador eterno. 

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