Inseptos inectos

Inseptos inectos/ «Colección» (Primera entrega)

Por Rafael Greco T.

Textos extraídos de Umbría y Solana, Biblioteca de la Terquedad. Liguria.

I.

Una antigua leyenda nórdica sugiere que Aufig tej pür-øfÿ hęžd debe pronunciarse cuando la soberbia se aloja en la parte superior de la nariz; se aspira la primera parte de la frase y se engulle la segunda como un cubo de hielo. 

En varios pueblos de Polonia se le considera una intuición que se va solidificando en la mente y que puede llegar a convertirse en un prisma de color magenta que bloquea la bondad. La rara pieza, de indiscutible hermosura, ha sido utilizada para observar el reino vegetal. Todavía se habla de un terrible incendio que acabó con más de tres mil árboles envidiosos. 

Pura de corazón es la maleza-dicen-y sufre debido a las tres primeras letras de su nombre.

Por las laderas del Denalí habitaba un ciervo de piel escamada con aletas de tortuga. La memoria era su punto débil. No podía olvidar las nubes que pasaban, ni el ruido del viento que golpeaba la montaña, ni el dolor de los pájaros que devoraba. 

En Alaska invocaban al Aufig tej pür-øfÿ hęžd cuando todo estaba perdido o cuando el camino de retorno era tan largo como el camino hacia la muerte.

Inseptos inectos

Foto: Rafael Greco-T.

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