Música tradicional venezolana: un tesoro que no todos conocen

Música tradicional venezolana: un tesoro que no todos conocen

La identidad musical del país sigue pulsando en una nueva generación que se está reencontrando con la tradición, pero que no termina de conseguir espacio

Por Constanza Cegarra

A simple vista, pudiera verse lejana la conexión de los músicos jóvenes del país con la música de raíz tradicional. Sin embargo, este acervo ha logrado seguir vivo y reinventarse en la nueva «generación de relevo» ávida de ímpetu por seguir descubriendo qué es lo que los identifica como venezolanos.

“Siento que si la música tradicional venezolana fueran personas, serían muy interesantes y con solo verlas te darían ganas de hablar con ellas, conocerlas y ver qué historias te cuentan”, comenta Ángel Colorado, cuatrista y fagotista de 20 años de edad, integrante de la Orquesta Alma Llanera de El Sistema (ahora conocida como Orquesta de Música Venezolana Simón Díaz). “Es música con muchísima personalidad”, agrega.

Para Raymond Mariño, actual bajista del grupo de world music con raíz venezolana Cayiao, escuchar y tocar música tradicional venezolana es “querer belleza en tu vida”.

Él mismo recuerda muy vívidamente que cuando tenía cinco años, escuchó el pasaje llanero “La diosa y el pecador” cantado por Luis Silva en la radio y le conmovió mucho la melodía. “Les hice saber a mis padres que esa canción me gustaba mucho de alguna u otra forma. No recuerdo cómo, pero mi mamá terminó regalándome un cassette de Luis Silva que tenía ese tema y lo ponía muchísimo”, comenta entre risas.

Música tradicional venezolana: un tesoro que no todos conocen
Isabella y Ligia Elena Querales, multiinstrumentistas e hijas de Ismael Querales.
Foto de Juan Maclellan

Diego Gutierrez, guitarrista de 20 años de edad y también integrante de la Orquesta de Música Venezolana Simón Díaz, cuenta que en su casa se escucha mucha música: salsa, merengue, bachata, rock de los ochenta y también música tradicional venezolana. Sin embargo, fue a sus ochos años que, movido por su curiosidad, se motivó a tomar las lecciones de cuatro que ofrecían en su colegio y empezó a conocer más a fondo sobre la música tradicional.

“A eso de la tercera lección, nos mandaron como asignación a escuchar cuatro canciones: “El becerrito” (mejor conocida como “La vaca mariposa”, de Simón Díaz), “El alcaraván” (también del Tío Simón), “El burrito sabanero” (de Hugo Blanco) y “Viajera del río” (de Manuel Yánez). Recuerdo que cuando las escuché sentí mucha paz”, afirma Gutierrez.

El joven músico también resalta que fue muy interesante para él lo distinto que sonaba esta música en comparación con lo que ya estaba acostumbrado a escuchar, y que ahora que consume cada vez más música tradicional venezolana, se asombra con su diversidad: “Hay tantos géneros, tantos ritmos y tantas formas de hacer esta música que es impresionante. Te vuela la cabeza”.

“Arpa, cuatro y maracas”

«Al preguntar qué es música venezolana, todos dicen que es música de arpa, cuatro y maracas», expone la investigadora y musicóloga venezolana-alemana Katrin Lengwinat en una publicación conjunta con otros autores que analizan las diferentes músicas populares de Latinoamérica.

Lengwinat también afirma que la música llanera “es quizás la forma musical de raíz venezolana más difundida y aceptada durante todo el año y en todo el territorio”, seguida de la gaita de furro zuliana que se escucha más que todo a partir de noviembre para anunciar y celebrar la Navidad y el Año Nuevo.

La cantante e investigadora de la tradición con más de 25 años de trayectoria, Marina Bravo, destaca que la música venezolana es compleja tanto rítmica como melódica y armónicamente hablando, debido a “ese sincretismo y mezcla entre las raíces indígena, negra y española que le dan ese carácter diverso”. 

Música tradicional venezolana: un tesoro que no todos conocen
El bajista Raymond Mariño, integrante de Cayiao. Foto de Christian Mijares

Y en esa búsqueda de dar a conocer la inmensa variedad de expresiones musicales tradicionales del país, el guitarrista y productor musical Álvaro Paiva tomó la iniciativa de crear y ser el director general de La Movida Acústica Urbana (MAU) y posteriormente de Rock & MAU, una idea original del percusionista y productor venezolano Diego «El Negro» Álvarez

Paiva se identifica como parte de esa generación formada entre los noventa y principios del dos mil “de músicos talentosísimos” que conformaron ese proyecto, y aunque admite que fue el que empezó más tarde en la música. Reconoce que tuvo una visión más amplia del rol que cumpliría dicha generación en el continuum del arte y la música tradicional venezolana.

Y, en efecto, entre 2011 y 2015 la Rock & MAU consiguió atraer a nuevos y jóvenes seguidores gracias a la alianza con agrupaciones de la escena popular y rockera como Viniloversus, La Vida Bohème y Rawayana, como apunta una tesis de pregrado de la Escuela de Comunicación Social de la UCV sobre ese momento. 

Música tradicional venezolana: un tesoro que no todos conocen
La bajista Alexa Rondón. Foto de Christian Mijares

La investigación también constata que el apogeo de este proyecto “ayudó a la promoción de la música de raíz, al acercar a estos (jóvenes) seguidores a los sonidos de géneros como: tamunangue, calipso, merengue caraqueño, tambor de Patanemo, tambor veleño, joropo tuyero, quichimba, sangueo, jota carupanera, entre muchos otros”.

“La Rock & MAU es el inicio de un camino para que muchos más lo sigan recorriendo”, expresa Paiva, quien también siente mucha satisfacción al haber podido cumplir con el objetivo de conectar a los jóvenes con la música tradicional venezolana.

Reencontrar la tradición

Kimberlyn Alvarado es una mandolinista de 21 años que también ve clases de bandola cada vez que puede, y dice orgullosa que su inicio en la música está relacionado completamente con la música venezolana “desde el día uno” que entró en uno de los núcleos de El Sistema. “Siempre nos daban partes (partituras) para leer, las cuales me motivaban a seguir escuchando música de estos géneros tradicionales”.

“Yo decidí hacer esto porque, además de la conexión que ya tenía desde pequeña (con la música venezolana) por mi familia, verlo desde un punto de vista como músico me fascinó”, comenta Alexa Rondón, bajista y contrabajista de 21 años.

Música tradicional venezolana: un tesoro que no todos conocen
La mandolinista Kimberlyn Alvarado. Foto de Christian Mijares

Ambas llevan siete años formando parte de la Orquesta de Música Venezolana Simón Díaz de El Sistema, y afirman que este espacio les ha permitido profundizar en su formación y conocimiento de la música tradicional del país.

Pero, más allá de ese ámbito «más académico», tanto Ángel Colorado como Diego Gutierrez, Alexa Rondón y Kimberlyn Alvarado coinciden en distintos ensambles, parrandas, fiestas y otros espacios como el Taller de Repertorio Venezolano dirigido por el mandolinista y compositor Jorge Torres, dentro de la fundación Mi Juguete Es Canción.

Gutierrez y Colorado resaltan que el intercambio que se genera en esos ambientes permite no solo conocer música nueva, sino también reconectar con la que ya conocen. “Siento que eso es lo que nos une y hace que esta música sea aún más especial”, comenta Gutierrez.

Esas reuniones y fiestas para tocar y cantar resultan muy naturales para las hermanas Isabella (25) y Ligia Elena (22), ambas cantantes, multiinstrumentistas e hijas de Ismael Querales, cultor, investigador, músico y cofundador del grupo Un Solo Pueblo.

“En la casa de mi familia todos somos unos «fiebruos» y nos reunimos casi todos los fines de semana a compartir”, comenta Isabella riéndose. También cuenta que sus dos hermanas mayores (Amanda y Marisela) fueron las que les enseñaron a cantar.

Por su parte, Ligia Elena destaca que también acompañan a su padre en los viajes de investigación que hace hacia el interior del país para recopilar y observar de primera mano la tradición musical de las distintas regiones.

Actualmente, ambas forman parte de una nueva agrupación llamada Venezuela Un Solo Pueblo junto a su padre y otros músicos del medio tradicional.

Música tradicional venezolana: un tesoro que no todos conocen
El guitarrista Diego Gutierrez. Foto de Christian Mijares

En sus playlists

Si bien todas las fuentes entrevistadas para este reportaje tienen en común su pasión por descubrir, escuchar, tocar y experimentar con música tradicional venezolana, también disfrutan de otras músicas.

Tanto a Alexa Rondón como a Kimberlyn Alvarado les gusta mucho el reguetón. Diego Gutierrez comenta que en su «top 3», además de la música venezolana, están las baladas y los boleros, y Raymond Mariño comparte el gusto por la música brasileña con Ángel Colorado.

Ligia Elena Querales escucha mucha música en inglés y le encanta el merengue dominicano de Vicente García, y así como comparte recomendaciones de música más comercial, también lo hace con la música tradicional venezolana.

“Trato siempre de recomendar canciones que sean fáciles de digerir, porque también pasa que dentro de la música tradicional, hay géneros y ritmos muy complejos de entender cuando la estudias a fondo, así que me voy por lo más básico para que se adentren en el mundo”, comenta Querales.

Por otro lado, Diego Gutierrez celebra cuando sus amigos y amigas disfrutan de la música que él les comparte: “Afortunadamente he logrado bien mi cometido porque hago que se queden «pegados» con una canción o hasta un álbum completo, y también me dicen que no sabían que la música venezolana podía sonar de esa manera”.

Música tradicional venezolana: un tesoro que no todos conocen
Jóvenes músicos integrantes del Taller de Repertorio Venezolano. Foto de Christian Mijares

¿Panorama incierto?

«Los brasileños nos llevan una morena en muchas cosas. Llevaron su música a todas partes del mundo desde los años cincuenta y hay escuelas de samba en todas partes. Nosotros tenemos que buscar la forma de cómo proyectar nuestra música», afirmaba Aquiles Báez en una entrevista originalmente publicada en el diario Últimas Noticias.

Hablar de Aquiles Báez es describir la imagen no solo de uno de los guitarristas y compositores contemporáneos más importantes del país, sino también de un incansable gestor cultural que creía no solo en la música venezolana y su potencial, sino también en el talento y las ideas de los jóvenes músicos.

“Existe una nueva generación de músicos en el mundo, una suerte de niños índigos, que están haciendo unas cosas increíbles, pero carecen de la visibilidad que se merecen», expresaba en un escrito de su autoría en el portal Prodavinci.

Humberto Sánchez Amaya, periodista cultural y creador del portal web especializado en cultura El Miope, destaca que “la música tradicional del país, desde hace un buen rato lleva unas cuantas generaciones que la han desentrañado, diseccionado y apropiado de ella desde sus propias perspectivas. Un ejemplo es C4 Trío o Miguel Siso”.

También agrega que, en los últimos años, se ha producido un fenómeno de reencuentro con la tradición gracias a la migración de venezolanos hacia otras partes del mundo y también por el poder de las redes sociales.

Para él, ese último punto ha sido muy importante para esta nueva generación, ya que gracias a estas plataformas puede tener muchísima más interacción con el público.

Pero, a pesar de esa ventana de exposición, “no está la correspondencia del público con lo económico”, comenta Sanchez, que aunado a unos medios de comunicación que se han venido a menos por temas de censura o falta de inversión, han reducido espacios a la experimentación para apostar por lo seguro y lo mediáticamente más aceptable.

El periodista afirma que el ímpetu creador existe pero, para que se cree una industria en torno a la música tradicional venezolana, tiene que haber “un sistema socioeconómico y político que apunte a que se afiancen esas industrias, de lo contrario es muy cuesta arriba”.

Para la playlist

 

Álvaro Paiva
«Seda luz» – Henry Martínez
«Corral de ordeño» – Simón Díaz
«Tonada del tormento» – Simón Díaz
«Mi tripón» – Otilio Galíndez
«Mama toya» – Aquiles Báez


Ángel Colorado
«Sentida canción» – Henry Martínez
«Ay mundaray» – Rafa Pino y Victor Morles
«Negrito caja’e agua» – Rodner Padilla


Diego Gutierrez
«Buscando el modo» – Pedro Marín (versión de Rafa Pino)
«De repente» – Aldemaro Romero
«Barcelonesa» – Enrique Hidalgo


Isabella Querales
«Juan bimbe» – Un Solo Pueblo
«La tierra me llama» – María Rodríguez
«Los caujaritos» – El Indio Figueredo


Kimberlyn Alvarado
«Manzanares» – Jorge Glem
«Mambo influenciado» – Chucho Valdés (versión de C4 Trío)
«Malvada mía» – Rafa Pino (versión de su disco solista)


Raymond Mariño
«Camurí» – Eduardo Serrano
«Tonada de las espigas» – Simón Díaz
«El aguacate» – El Tuyero Ilustrado


Marina Bravo
«Tiempo de esperanza» – Henry Martínez (versión de Pomarrosa)
«Cielo de diciembre» – Aquiles Báez
«La hora más frágil de la luz» – Pedro Marín (versión de Pomarrosa)
«La casa azul» – Aquiles Báez


Humberto Sánchez Amaya
«Tonada de luna llena» – Simón Díaz
«Sentimiento» – Betsayda Machado y la Parranda El Clavo
«San Miguel» – Aquiles Báez Trío y Betsayda Machado

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