El cronista Félix Allueva y el músico Zarik Medina se reunieron para que a través de anécdotas y versiones ilustrar cómo fueron los inicios del género en Venezuela —desde la influencia de Los Impala hasta el mito de Freddie Mercury en Sabana Grande—. El encuentro ofreció una mirada íntima y rigurosa a la historia musical del país, prometiendo nuevas sesiones para profundizar en las leyendas del género.
Por Diego Almao
Como Eriana había sido enfática conmigo, llegué a La Pulpería entre las 2:15 y las 2:25 pm. El evento estaba pautado para las 3:00 pm, pero ella me sugirió llegar alrededor de las 2:00 para asegurar un lugar. Yo había reservado mi entrada; Félix (o quien gestiona el Gmail de Nuevas Bandas) contestó mi correo unos días atrás para confirmar mi asistencia, pero el volumen de gente podía poner en riesgo mi puesto. No quise llevarme sorpresas.
Había pocas personas todavía. La mayoría estaba de pie, hablando con amigos, conocidos o compañeros. Félix andaba de un lado a otro, coordinando detalles —algunos pequeños y otros no tanto— minutos antes del gran momento. Eriana y Mandefuá, los actuales libreros de La Pulpería, llevaban la lista de asistentes y guiaban al público hacia las entrañas del lugar. Mientras tanto, Rómulo, el propietario, tenía pinta de estar haciendo negocios.
Félix echa el cuento
El personaje en cuestión vestía de negro: una franela de Sentimiento Muerto y unos pantalones a juego. Todo completaba una apariencia bastante casual y a tono con la identidad que él ha construido con los años: una persona accesible y amena que acumula un saber invaluable de nuestro rock.
Desde hace unos meses, Félix Allueva me saluda cada vez que nos vemos. No usa mi nombre, pero se refiere a mí de una forma distinta a la que aplica con una persona más anónima e indiferente en su radar. Yo he correspondido a esa familiaridad al saludarlo y también con intercambios cortos en momentos definidos por la cercanía y la jocosidad.
Esta vez, el eje de la reunión era compartir mitos, leyendas y verdades del rock venezolano. Gran parte de la conversación, guiada por el egresado de la UCV, se centró en los sesenta, una década donde los «Encuentros Psicotomiméticos» acercaron la música psicodélica y sensorial a los oídos caraqueños, y cuando Venezuela tuvo a su primera gran banda de rock: Los Impala, quienes fueron una sensación, especialmente en el mercado español, con presentaciones musicales y televisivas.
En la charla, Félix mencionó que Maracaibo podía ser una suerte de Liverpool venezolano, argumentando que la capital del Zulia fue la puerta de entrada del rock al país con la inauguración, en 1956, del primer club dedicado al «rosca y rosca», que no es más que la manera en que los maracuchos se referían al rock and roll.
La manera en que Félix comparte el devenir histórico de nuestro rock engancha de inmediato. El cronista intercala chistes y comentarios jocosos con anécdotas tras bastidores para sostener la cadena de sucesos, enmarcada en una investigación bastante rigurosa. Su propia participación sirve de fuente de datos y, allí donde su vivencia no alcanza, la búsqueda de archivo, la entrevista y los cuentos de amigos extienden el rango.

Zarik pone la música
Una de las esquinas de La Pulpería sirvió de tarima. Una batería, un bajo y un teclado eran todo lo necesario para que el relato de Félix intercambiara espacios con el sonido de un conjunto marcado por la voz y el performance hipnótico de Zarik Medina, quien ese día se presentaba allí para encarar el primero de sus tres toques de la jornada.
Además del repaso oral de un periodo específico, la otra mitad del evento consistía en versionar temas relacionados con lo contado por Félix, a modo de acercar a las personas a la sonoridad del relato. Esta dinámica compartida le dio un ritmo particular al encuentro y garantizó que cada segundo tuviese una razón de ser en el esquema del evento.
El repertorio de Zarik comenzó con «Taxi», de Los Impala, para luego pasar a un ámbito más global con «The Long and Winding Road», de The Beatles, como cierre a una breve sección que Félix dedicó a la relación del cuarteto de Liverpool con Venezuela en los años bisagra entre los sesenta y setenta. Luego, una versión de «Space Oddity», de Bowie, hizo levitar al público antes de que la tarde terminara con «Crazy Little Thing Called Love», un tema que no dejó indiferente a nadie.
Durante y después de la presentación, el desempeño de Zarik fue uno de los puntos más destacados. Gabriela Guilarte, artista del dibujo mejor conocida como Garabato, comentó que el movimiento del músico se sintió bastante genuino, apasionado y natural; un comentario que repitió frente a Zarik al terminar el evento y que este agradeció con honestidad en medio de las escaleras de la librería.

En el siguiente episodio…
Luego de un largo trecho de anécdotas y música en vivo, Félix cerró la conversación con una lista de temas por venir en una posible continuación:
- George Harrison en el templo Krishna de Caracas.
- Vómito Adeco: la primera banda punk del mundo.
- El guitarrista de T-Rex vive en Valencia.
- Freddie Mercury cantando en Sabana Grande.
- Paul Gillman será el nuevo cantante de Aerosmith.
- Maduro, guitarrista de la banda Enigma.
- La agrupación Stone Roses en Caracas.
- Bloc Party se presenta en Las Mercedes.
Como quedaban aún algunos minutos, Félix adelantó la anécdota de Freddie, destacando que el vocalista de Queen se encontraba en el bulevar de Sabana Grande en 1981, año en que la banda hizo su primera y única visita al país en el marco de la gira The Game. Contó que Freddie caminó por el bulevar durante la madrugada luego de irse de juerga por el 23 de Enero, cantando a viva voz y recibiendo miradas y aplausos de los vecinos.
Aunque aclaró que no sabía si lo siguiente era cien por ciento cierto, Félix mencionó que Mercury tocó una guitarra que, actualmente, estaría en posesión de Alejandro Abad (conocido como DJ Incorrecto), quien anteriormente administró La Guacamaya, espacio cultural en Chacao que cerró a finales de 2024.
Al terminar, le pregunté a Félix si realmente habría una segunda sesión. El presidente de la Fundación Nuevas Bandas dijo que sí, aunque no mencionó una fecha probable ni el sitio de reunión. El interés fue tal que ni todas las sillas de La Pulpería evitaron que varias personas permanecieran de pie durante la charla.
Las anécdotas terminaron poco antes de las 5:00 pm con el último tema de Zarik, pero la reunión no acabó allí. Una barra de cervezas y una pequeña venta de CD permitieron que las personas compartieran impresiones. También fue un espacio que algunos dedicaron a conocer las entrañas de la librería y los misterios que ocultan sus pasillos.
El evento finalizó por completo hacia las 6:00 pm. Félix se había ido, llevándose consigo algunos objetos de la fundación que fueron víctimas de las necesidades de uno de tantos gatos callejeros de los alrededores. Quienes quedábamos éramos parte del inner circle de La Pulpería, aquellos personajes que, por azares del destino, hacen vida con frecuencia entre sus estantes. La música marcó lo que quedaba de jornada, pero esos son detalles para otro momento.

