Las mejores películas de venezolanos de 2025

Las mejores películas de venezolanos de 2025

Cineastas nacionales, tanto en el país como en otras naciones, continúan con ímpetu la realización de obras que ven la historia reciente de distintas maneras. Producciones de ficción y documentales dan cuenta de un furor creador sin titubeo 

Luego de un 2025 definido por la incertidumbre, la cinematografía venezolana persiste en su tránsito por escenarios complejos, encarando obstáculos que oscilan entre las dificultades de producción y la búsqueda de nuevas voces narrativas. No obstante, este contexto adverso ha servido de catalizador para una oferta cinematográfica diversa. Aunque no faltaron piezas de poco relieve, el ciclo anterior nos dejó largometrajes imprescindibles que sobresalen por su rigor técnico y la profundidad de su discurso, alcanzando una trascendencia que los posiciona como piezas clave del acervo cultural de la nación.

Una vez más, el género documental reafirma su protagonismo en esta selección, demostrando una aguda capacidad para diseccionar las múltiples realidades y matices de la sociedad actual.

Para esta edición, el jurado se encargó de distinguir las obras más destacadas realizadas por creadores venezolanos —producidas tanto dentro como fuera de nuestras fronteras— que tuvieron su estreno comercial en el país durante el año 2025.

El grupo estuvo conformado por periodistas, críticos, cineastas y productores como Daniela Carrión, Ilka Pacheco, Luis Jesús González Cova, Luis Ortega y Humberto Sánchez Amaya.

Cada participante envió una lista con sus obras favoritas. Al primer lugar se le otorgaron diez puntos; al segundo, nueve; al tercero, ocho, y así sucesivamente. De esta forma se fueron sumando valores que determinaron el lugar en el ranking.

1. Zafari, de Mariana Rondón

«Mariana Rondón regresa con una distopía sombría que trasciende lo local para interpelar la condición humana frente al colapso. Con una mirada que evoca el voyeurismo de Hitchcock, la cineasta construye una metáfora perturbadora sobre la pérdida de la civilidad y la ética frente al horror. No es solo una película; es, como diría Rodolfo Izaguirre, cine que obliga a la reflexión. Una obra sublime sobre seres a punto de sucumbir al canibalismo moral en un zoológico de sobrevivientes, donde el hogar ya no es refugio, sino la trinchera final antes de la hecatombe».

Humberto Sánchez Amaya

2. El extraordinario viaje del dragón, de Kaori Flores Yonekura 

«Una obra que dignifica la esencia del cine: contar historias a través de la imagen, técnicamente, mediante 900 fotografías restauradas. Detrás de este largometraje aparentemente «simple» se esconde una extraordinaria criatura mitológica recreada con sonido; una profunda investigación histórica de carácter personal, con un enfoque universal, que fusiona memoria, mito y realidad mediante la travesía resiliente de un migrante, rindiendo tributo a Venezuela como un destino acogedor».

Luis Ortega

3. Páramos de leyendas, de Atahualpa Lichy

 «Atahualpa Lichy posee el don de la ubicuidad cinematográfica: tiene el superpoder de trasladarnos a los confines donde la faena se funde con el mito. En Páramos de leyendas, el director venezolano no propone una secuela de su anterior viaje andino, sino una pausa necesaria para contemplar modos de vida que, frente al saturado concreto de la urbe, parecen anquilosados, pero palpitan con una vigencia impetuosa. Con guion de Diana Lichy, el documental recorre locaciones entre Mérida, Táchira y Trujillo, rescatando cantos de trabajo y relatos de arrieros que enfrentan el frío despiadado con la fiereza de quien domina el abismo. El uso de animaciones para evocar a momoyes y brujas añade una dimensión mágica a este documento antropológico, transformando lo cotidiano —como el paso de un burro o el ordeño— en un espectáculo sonoro y visual».

Humberto Sánchez Amaya

4. Los herederos, de Pablo de la Barra

«Si bien no está exenta de debilidades en cuanto al equilibrio de las actuaciones, el peso natural de los personajes y la solidez narrativa, esta pieza es una demostración de vitalidad del cine venezolano y un aporte considerable a la búsqueda de un lenguaje propio e inteligente en función de retratar, desde la ficción, el contexto contemporáneo de nuestro país, tamizada en esta oportunidad por una reinterpretación del realismo mágico. La fórmula narrativa tiene además un regusto a otros elementos de la literatura del boom latinoamericano, como el cuento “La casa tomada” de Cortázar, ladrillos que permiten construir potentes metáforas de los fantasmas que persiguen a sus personajes, quizás en representación de un país. La narrativa adapta los códigos del thriller a una historia muy venezolana».

Luis Jesús González Cova

5. La memoria es un caracol, de Oscar Murat 

«Es un merecido homenaje al compositor Luis Mariano Rivera y, además, nos narra su vida artística y familiar. Es una joya porque nos reconcilia con nuestro folclore nacional y nos muestra la importancia de Gualberto Ibarreto en su vida».

Ilka Pacheco

6. Fragmentos, de Alejandro Rangel 

«Un experimento curioso donde puedes dudar de todo: la historia, los personajes y su metáfora».

Daniela Carrión 

7. Caimanes de la galaxia, de Ignacio Márquez 

«La historia del béisbol infantil te permite tocar temas como el respeto al género femenino, el compañerismo, el trabajo en equipo y te hace visualizar valores tan importantes como la lealtad».

Ilka Pacheco

8. Mariposa de papel, de Rafael Medina Adalfio 

«Una elegía visual sobre lo que la ciudad, en su omisión cotidiana, suele dar por sentado. A través de un blanco y negro que hereda la mística de Araya de Margot Benacerraf, el documental se adentra en las entrañas de La Grita para seguir a Nelson y la pequeña María, una familia cuya vida oscila entre el surco de la tierra tachirense y el asfalto caraqueño. No es solo el registro de la venta de hortalizas; es una cámara cómplice que dignifica la rudeza de la faena y la transforma en una coreografía de disciplina y afecto».

Humberto Sánchez Amaya

9. El hombre de la luz, de Christian Márquez 

«Esta iniciativa apela al siempre atractivo elemento de los viajes en el tiempo, otro recurso poco empleado en el cine venezolano, deficitario en el género de la ciencia ficción; un terreno que se explora en esta obra desde la humildad y la creatividad narrativa, en una demostración de que no son necesarios grandes recursos para contar una historia con estos códigos que, en el séptimo arte de otras latitudes, están siempre ligados a hipertrofiados presupuestos. Además, la obra cobra especial valor en nuestra cinematografía al inspirarse en un pintoresco personaje de la vida real del cual incluso se respeta el nombre, Luis Zambrano, quien llevó luz a varios pueblos de los Andes e incluso recibió un Doctorado Honoris Causa por parte de la ULA».

Luis Jesús González Cova

10. Un actor se prepara, de Camilo Pineda e Inti Torres Melo 

«Esta selección parece confirmar que en la marca del cine venezolano de ficción reciente reside la búsqueda de lenguajes y estéticas originales. En esta oportunidad, la propuesta experimental también busca despertar a la audiencia para que se adentre en el universo particular de un acto autodestructivo. Con la fuerza de su fotografía, en combinación con la atmósfera sonora, la narración se sumerge en la psique distorsionada del protagonista».

Luis Jesús González Cova

11. Asesinos notables, de Marcos Moreno 

«Interpretaciones fascinantes, una estructura narrativa establecida durante generaciones y una puesta en escena que fusiona la danza con la coreografía de combate convierten a esta obra en una de las películas venezolanas imprescindibles, donde los espectadores también forman parte de la historia y se sumergen en un profundo dilema moral».

Luis Ortega

12. Venecos, de John Robertson 

«Una historia sobre la migración, sobre la diáspora venezolana, pero desde la acera indeseada. Una tragedia personal que trastoca una dinámica familiar. Una obra sobre lo indeseable en el proceso de aspiración a un futuro mejor».

Humberto Sánchez Amaya

13. No voltees, de Alejandro Hidalgo 

«Una propuesta de terror con los tradicionales elementos del género (jumpscares, escenarios escalofriantes y actuaciones desgarradoras) que invita a reflexionar mediante un metamensaje que revela un profundo trasfondo filosófico. Más allá de ser otra película para asustar, es una terapia acerca de los fantasmas del pasado».

Luis Ortega

14. Un viaje de película, de Carlos Daniel Alvarado 

«La historia de unos estudiantes que realizan un proyecto audiovisual es una excusa para mostrarnos la belleza de nuestro país. Los dos puntos fuertes de esta película son la dirección de fotografía y que es un relato que puede ver toda la familia».

Ilka Pacheco 

15. Kueka: Memoria ancestral, de María de los Ángeles Peña 

«Es un hermoso documental que nos habla del respeto a la madre tierra, a sus símbolos indígenas y a todo ese equilibrio natural que respetan nuestras comunidades originarias».

Ilka Pacheco

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