#Microcuentos. Desahogos, por Lucía Jiménez

Por Lucía Jiménez (@luciajimper)

 

Encendió un cigarrillo y suspiró. Cerró los ojos un segundo, como esperando que todo terminara. Pero él seguía en sus sueños

(2/01/16)

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Ahí estaba, tomando una última copa de vino con la muerte. Por un instante quiso llorar su vida perdida pero no pudo hacerlo. Reía en cambio

(11/01/16)

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Abrí los ojos a las 3 de la mañana y no volví a dormir. Los ruidos de la ciudad se habían calmado aún más de lo normal. Delicioso silencio. Por horas me quedé frente al espejo, tratando de descubrir lo que fue mal. Cada peca, cada arruga, cada lágrima… la luz tenue se fue haciendo día. La ciudad todavía no despierta.
–Es un buen día para morir

(19/01/16)

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