Alessandra Abate: Mi salida del país no es el fin de La Pagana Trinidad

 

Texto de Humberto Sánchez Amaya (@HumbertoSanchez)

En tarima,  Alessandra Abate de La Pagana Trinidad es una ráfaga que corresponde en demasía a la música de una agrupación que es un secreto a voces, que todavía no ha alcanzado la popularidad que merece, pero que genera en cada presentación un hervidero en el que se regocijan sus más consecuentes seguidores, mientras los más despistados o escépticos son testigos de una propuesta bien nutrida en influencias que se sienten obviamente caribeñas, pero llenas del asfalto y el concreto de la ciudad.

Ella, en diciembre, partió a México. Pero los planes junto con el guitarrista Fernando Bosch y el baterista Armando Lovera Rada continúan.

Desde allá, en esa tierra que se ha convertido en una meca para muchas agrupaciones venezolanas, Abate asegura que pronto habrá disco y demás.

 —¿Cómo evalúas lo que has hecho con La Pagana Trinidad?

Es muy difícil autoevaluarse. Sin duda, La Pagana Trinidad es el proyecto en el que más energía y trabajo he volcado. Ya han pasado 4 años desde que comencé a hacer música con Fernando y Armando, sin mayor propósito inicial que el de pasarla bien.  Hoy puedo decir que giramos por Venezuela, que compusimos y grabamos un disco honesto, que hemos obtenido un espaldarazo del medio musical y de un grupo bellísimo de gente que se identifica con lo que hacemos.

¿Cuál consideras que son los logros alcanzados como agrupación?

Hacer música bailable y fácil de escuchar que a su vez tiene contenido, realizar un disco completo sin bajo, sin secuencias, sin más que nuestras voces, la guitarra y la batería, además de una ocasional percusión menor. También logramos hacer música en Venezuela con las uñas, en momentos turbios, a pesar de todo el viento en contra, además de involucrar a nuestros ídolos en la producción de nuestro primer disco. Y no, no es un mito que vamos a sacar un disco.

¿Por qué?

Porque ha sido todo menos fácil.

¿En qué momento tomaste la decisión de irte del país? ¿Alguna experiencia en particular que te haya hecho tomar la decisión?

Hace unos seis años tomé la decisión de salir -por un tiempo- de Venezuela. Me moría por hacer un Master en Artes y Gestión Cultural en la Universidad de Melbourne. Averigüé, saqué cuentas, pasé meses tratando de hacer la misión posible y lo logré. Fue justo entonces que Cadivi dejó de adjudicar remesas estudiantiles. Como mis planes se desplomaron tan violentamente, no hice un plan B y me quedé en Venezuela.

La verdad es que tuve la oportunidad de trabajar en cosas que amo y con la gente que más admiro. Asistí a Carlos Oteyza en el documental Tiempos de dictadura. Fui gestora cultural en el Centro Cultural Chacao durante unos cuantos años y aprendí de los mejores productores y talentos nacionales e internacionales. Ahí conocí a Fernando y comenzamos a compartir tiempo y música juntos.

Los años más felices de mi vida, todos mis años hasta hace par de meses, los pasé en Caracas. Me enamoré de la idea de quedarme en mi casa y hacer vida ahí. En 2017 cumplí 30 años y seguía viviendo con mis padres en un apartamento de 100 metros; el mismo en el que viví desde los 7 años, en Guaicay. No quiero mencionar la falta de agua o demás problemas a los que me había acostumbrado, porque es muy posible que muchos de quienes lean esta entrevista vivan aún en Venezuela y, por ende, los conozcan de primera mano.

Cuatro meses antes de salir de mi país, cerraron Discovery Bar, uno de los poquísimos bares que quedaba en Caracas para la música en vivo, y el primero en el que canté ante un público, hace unos 9 años.

Poco después, le metieron un tiro a un vecino, un médico, a las cinco y media de la tarde, al bajarse del autobús en el edificio frente al mío. Entonces, dejé de caminar. No salía ni a la panadería de al lado de mi casa.

Dos meses antes de salir ya no había forma de conseguir los medicamentos para ninguno de mis familiares, y tuve que estacionar mi carro indefinidamente por no poder conseguir ni costear los repuestos para repararlo. En esos días también migró la mayoría de los pocos amigos cercanos que me quedaban. No parecía haber forma en la que yo pudiese crecer ni hacer crecer a nadie a mi alrededor. No había lugar para mí ni para mis metas.

Afortunadamente, tuve la oportunidad de venir a Ciudad de México con un trabajo como Content Manager en una agencia de mercadeo digital que me permite, por ahora, mantenerme a flote. La meta es poder ayudar a los míos muy pronto desde acá.

La vida es viable. La gente tiene trabajo y hay una comunidad de venezolanos, y de venezolanos músicos, importante.

Estoy muy agradecida con este país por darme un lugar, aunque aún siento culpa cada vez que como algo muy rico y pienso en mi familia. Mi sueño sigue siendo vivir en Caracas. Por ahora siento que estoy agarrando aire.

¿Qué pasará con La Pagana Trinidad?

La Pagana Trinidad ahora es que tiene camino. No me atrevo a revelar los planes personales de Fernando o Armando, pero sí a prometer que el proyecto no muere con mi salida del país. Jamás me lo hubiese permitido.

¿Y el disco?

Sale este año y se llama De Donde Vengo. Escuché la mezcla hace menos de una semana y eché mi ‘lloraita’. Estamos, como siempre, buscando el apoyo que necesitamos para terminar la posproducción y distribuir, pero cuenta con eso. Viene con todo el cariño de nosotros y la mano de puros ídolos: Diego ‘El Negro’ Álvarez en la producción, Ricardo Martínez como ingeniero de grabación y mezcla, Ricardo Parra en la producción de baterías y Armando Lovera (padre) en la producción de voces. Puros superhéroes de la música venezolana.

AlessandraAbate (2)

—Has hablado de las letras y el trasfondo que hay en ellas, además de referencias a obras literarias y músicos reconocidos por todos. ¿Crees que a las agrupaciones venezolanas les falta contenido?

Bueno, a mi criterio, en Venezuela hay de todo: bandas a las que les falta contenido y otras tantas que pueden dar cátedra. No quisiera hacer de esto una lista de mis preferencias personales. La Pagana Trinidad le hace frente, más que a las demás bandas alternativas nacionales, a esa noción de que la música se divide en: la que tiene contenido y te pone a pensar y la que es bailable, pegajosa o para todo el mundo. Nuestra apuesta es ser siempre ambas cosas.

Con respecto a las referencias literarias o influencias musicales, creo que todos los compositores las tenemos. Lo que pasa es que no todos hacen su reverencia manifiesta. Nosotros, en estas primeras canciones, sí. Celebramos estar salpicados de talento e inspiración de otros anteriores a nosotros.

¿Cuándo comenzaste con La Pagana Trinidad, y empezaron a ser recurrentes las presentaciones, imaginaste que así sería el futuro de la agrupación?

Al comienzo la banda no tenía ni nombre. Tocábamos poniendo nuestros apellidos en el flyer. Por supuesto que no me imaginé nada. Luego, con el tiempo, las aspiraciones fueron cambiando. Hoy me muero por viajar a otros continentes y tocar en festivales con bandas de todas partes del mundo, y aunque suene ingenuo, siento que puede que lo logremos.

 ¿Sientes rabia por dejar el país?

La etapa de la rabia la pasé hace rato pero fue bien intensa. Ahora lo que tengo es un dolor de pecho. Me duele no poder estar con toda la gente que me trajo hasta acá, porque creo que los interlocutores nos definen en gran medida.

Cada uno de los artistas que conformó el Círculo de Bellas Artes, por ejemplo, no habría sido quien es sin esos otros artistas que lo transformaron. Me duele dejar mi conversación con mi país y con mi propio círculo a medias. Pero la verdad es que esto pasaría yéndome o quedándome, porque mi generación está dispersa por el mundo entero. Yo extrañaba a Venezuela incluso viviendo en ella.

En éste, mi destino transicional, estoy abierta a nuevos diálogos y posibilidades. A lo que sea que recoja, espero sacarle el mayor provecho. Para todo lo demás, llamada gratuita de WhatsApp jaja.

LaPaganaTrinidad (2).jpg

¿Cuál es la canción de la que te sientes orgullosa?

Creo que hay más de una, modestia aparte, aunque no siempre son las mismas. Uno se aburre, ama, odia y redescubre sus canciones permanentemente.

Quizás mis favoritas hoy sean “Suelta el trago”, por todo lo que propone a nivel musical y “Fiesta e’ protesta” porque es irresistible rítmicamente pero además es antibélica.

Ahora, con respecto a “De dónde vengo”, me enorgullezco sobre todo por la frase “si supiera Alí Primera que aún hay techos de cartón”. Siento que es un gancho y que además reconoce a la Venezuela menos inmediata, la tragedia previa.

En todo músico hay un Mr. Hyde cuando sube al escenario. ¿Cómo describirías al tuyo?

El mío es una tipa que canta descalza, dice palabras inapropiadas, no posa, no miente, no aparenta. Anda con las vísceras por fuera, exponiéndose. Llora, señala, intima, acorrala: o te vas o te involucras, así sea para criticar.

—¿Cómo agradecerías a todos los que han apoyado durante este tiempo?

—Haciendo un segundo disco mejor que el primero.

LaPaganaTrinidad (1)

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close