Eric Chacón

Eric Chacón sopla hacia el sur

El flautista y saxofonista venezolano estrenó su nuevo disco, Southern Breeze, en el que reafirma su gusto por el smooth jazz, el funk, el latin jazz y la música venezolana. A esta riqueza se suma la nómina de reconocidos instrumentistas invitados, nacionales e internacionales, que aportan diversidad sonora 

Por Mercedes Sanz

A Eric Chacón le gusta indagar en los sonidos. Es como si bajara a las profundidades del mar, cual buzo, a ver qué consigue y qué pesca para su siguiente apuesta discográfica. De esta forma lo ha venido demostrando en sus trabajos previos. Si bien en 2024 grabó el álbum en vivo In The Black Room Sessions, su último registro de estudio había sido Classical Collection, en 2022. Y ahora presenta Southern Breeze.

El solo hecho de apreciar los nombres de los invitados ya es un anzuelo que atrapa al oyente. Llaman la atención figuras internacionales como los flautistas Bill McBirnie (Canadá), Kim Scott (EE. UU.), Néstor Torres (Puerto Rico) y Jeremy Bosch (Puerto Rico/EE. UU.), así como el percusionista Tony Succar (Perú) y el clarinetista Joaquín Sosa (Cuba). Tampoco se quedan atrás los venezolanos Pedro Eustache (multiinstrumentista), Luis Julio Toro (flauta), Ed Calle (saxo) y Gerald “Chipi” Chacón (trompeta). Todos brillan en un mismo plano.

La lista continúa con Gerardo Chacón, Diego “el Negro” Álvarez, Juan Ernesto Laya, Gabriel Chakarji, Orlando Molina, César Orozco, Santiago Bosch, Williams Sigismondi, Manuel Gómez, Abelardo Bolaño, Anderson Quintero, Héctor Molina, Edward Ramírez, Diego Cuta, Jhosir Córdoba, Freddy Adrián, Juan Andrés Martínez, José Miguel Frías, Robert Vilera, Lorena Pereira, Juan Pablo Romero, Joel Martínez, Manuel Gámez, Juan Luis Martínez, Diego Paredes y José Gregorio Hernández. Mientras que Vladimir Quintero estuvo a cargo de la mezcla y la masterización.

Es una nómina creativa impresionante que acompaña la décima producción del flautista, saxofonista, compositor y arreglista Eric Chacón.

Nacido para ser músico

La sangre artística es una herencia de sus padres y abuelos. Es hijo del conocido bajista, compositor y arreglista Gerardo Chacón, hermano del trompetista Chipi Chacón (radicado en España) y nieto de Evaristo Chacón Trejo, quien fuera un destacado violinista y mandolinista del estado Táchira, de donde es esta familia musical. “Con mi abuelo siempre recuerdo que en las tardes tocaba violín, a veces el cuatro, tocaba valses, bambucos y música andina, y yo charrasqueaba algo de cuatro”, comenta.

Eric Chacón cuenta con una consistente carrera académica: formado en El Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela, fue parte de la Sinfónica Simón Bolívar, estudió en el Instituto Universitario de Estudios Musicales (Iudem), entre otras instituciones. Luego, emprendió una trayectoria en solitario con varios discos, conciertos, festivales y colaboraciones. Es bastante lo que este músico tachirense ha recorrido.

— ¿Recuerdas el primer instrumento que tocaste?

— El primer instrumento que recuerdo que toqué fue la flauta dulce y un pífano que tenía mi papá en la casa y ahora lo tengo yo aquí en Estados Unidos. Es un pífano que puede tener unos cincuenta años de fabricado o más. Ya conmigo tiene cuarenta años. Entonces, tocaba esa flauta, el pífano. Cuando iban los amigos de mi papá para la casa, yo salía a molestar con eso: los pollitos dicen… (risas).

— ¿Y te acuerdas de tu primera composición?

— Respecto a la composición, yo comencé con esa inquietud un poco tarde. Siempre quería hacer algo, pero nunca lo materializaba, hasta un disco que hice en el año 2022, Cosmic 305, y la primera canción que hice fue “Hubert”.

— Ya habías tocado flauta en tu hogar, pero ¿cómo decides que es tu instrumento?

— Llego a la flauta porque en los núcleos de los niños —de El Sistema— siempre hay maestros que hacen muestras de los instrumentos para que los niños escojan. En mi caso, me enamoré del clarinete, pero en ese momento no había disponibilidad y la flauta fue el segundo instrumento que me gustó.

— Y seguiste tu formación en la flauta.

— Sí, fui del núcleo La Rinconada en los noventa y después pasé al Conservatorio Simón Bolívar, donde estudié flauta más seriamente con mi maestro José García. Después, pasé a la Orquesta Simón Bolívar. Empecé con canto coral, pero la flauta traversa fue como a los ocho años en La Rinconada.

Duetos evocadores

Un rasgo distintivo de Southern Breeze es la presencia de dos flautistas en cada composición. “Blues for Bill”, junto a Bill McBirnie, es de las piezas más fascinantes del álbum: inicia con las líneas del contrabajo de Freddy Adrián, quien es un músico radicado en México que ha colaborado con los hermanos Chacón, con Gerry Weil, Pablo Gil, Miguel Siso y muchos más. Por su parte, “Horchata” se mueve en terrenos del funk con la trompeta jazzera de Chipi. Mientras que “Crepuscular” es un joropo sereno de la creación de Gerardo Chacón.

Otra de las gemas es “Rachel’s Song”: un bolero jazz que después sorprende con la gaita de tambora. Así, cada surco ofrece un matiz único, una voz propia que invita a apreciar ese juego seductor entre las flautas y las atmósferas que las rodean.

— Tu álbum de estudio anterior a Southern Breeze es Classical Collection, de 2022, con el maestro Luis Quintero

— Sí, mi disco anterior de sesión fue ese, Classical, con el maestro Luis Quintero, un baluarte que nos dejó hace un año. Y después hice un disco que es de un concierto, Black Room Session, que está en YouTube.

— En este disco retomas el smooth jazz, el latin jazz y la música venezolana y latinoamericana

— En este nuevo disco retomo el tema de la composición también. Tiene bastantes elementos de todo lo que yo he venido viviendo y, sobre todo, las nuevas experiencias aquí en Miami y conocer nuevos artistas. Es lo que me ha llevado a hacer este álbum que tiene varias cosas: música venezolana, funk, elementos de smooth jazz y, desde luego, toda la esencia de lo que yo hago. No podría catalogarlo. Hay arreglos de mi papá.

— ¿Qué tiempo tienen estas composiciones?

— Estas composiciones fueron hechas para los artistas que aquí participan. Por ejemplo, “Blues for Bill” lo hice pensando en Bill McBirnie; “The Flute Guy”, en Pedro Eustache; “Breeze”, inspirado en lo que Kim hace con el smooth jazz; el que hago con Luis Julio Toro, en la música venezolana. Digamos que cada una está inspirada en los maestros que aquí trabajan y están hechas recientemente para este disco.

— Precisamente, en cada uno de los temas hay dos flautas: tú con algún invitado, más otros músicos. ¿Este estilo fue para lograr las texturas que querías?

— En principio, quería hacer un disco con puros flautistas. Era un proyecto que tenía en mente. Digamos que la primera colaboración que hice fue con Néstor Torres y, luego, de allí surgió la idea de hacerlo con otros flautistas; pero bueno, pasó el tiempo en la elaboración del disco y terminé invitando a Ed Calle, a Joaquín Sosa, a Chipi que toca trompeta. Siempre con la flauta como instrumento principal, que crea texturas y, sobre todo, poder tocar diferentes géneros con estos exponentes que hacen que me salga de mi zona de confort. Es muy armónico todo esto.

— La pieza que abre el disco es en coautoría con Kim Scott, quien también participa. ¿Es la primera vez que trabajas con ella?

— Sí, el tema que le da nombre al disco es con Kim Scott y es la primera vez que colabora conmigo en un disco. Ya habíamos tocado juntos en Chicago, la conocí allá. Y luego compartimos en una convención en Arizona de la NFA (National Flute Association). Yo soy miembro de esa asociación y allí coincidimos. Tocamos al lado de Néstor Torres en un concierto de Néstor en un festival.

— Hay una versión libre de “El cumbanchero”, de Rafael Hernández, que llevas a latin jazz y después entra un joropo con las maracas de Juan Ernesto Laya. También están Diego y tu hermano. ¿Esta obra la pensaste así, de esta manera?

— El tema “El cumbanchero” fue el primer experimento, fue la primera piedra de este edificio. Aquí me uní con Néstor, y el toque venezolano que tiene el cajón y las maracas. Efectivamente, mi papá lo pensó así. Mi papá es el arreglista de este tema. Está Tony Succar en el timbal, Williams Sigismondi en el piano.

— ¿“Crepuscular” lo compuso tu padre para este disco? Está Jeremy Bosch

— “Crepuscular” es un tema a tres, es más como tirando hacia el joropo. Y sí, está Jeremy en el tema y mi papá lo compuso para el disco, inspirado en el estado Lara, en los crepúsculos de allí; por eso tiene ese sonido bien venezolano, y cambia el acento y todo esto. Y Jeremy se adaptó muy bien. Jeremy tiene familia venezolana, específicamente en Barquisimeto. Entonces, a pesar de ser puertorriqueño y estadounidense, tiene esta relación con Venezuela.

— “Rachel’s Song” es un bolero jazz de Ed Calle. A mitad de la canción hay una tambora que le da un efecto de gaita de tambora

— El tema “Rachel’s Song”, efectivamente, es una composición de Ed Calle que la grabó en el 86 en un disco, Nightgames. Este tema me gusta mucho porque es bien pop, pero mi papá hizo un bolero; y sí, en la mitad hay una gaita de tambora. Está hecho así adrede, siempre para tener algo que nos identifique, que somos venezolanos.

— En “Blues for Bill”, a dúo con Bill McBirnie, están Chakarji en el piano, el contrabajo de Freddy Adrián es maravilloso, la batería de Abelardo

— Sí, “Blues for Bill” es un tema que le compuse a Bill McBirnie, que es quien me acompaña aquí. Hace muchos años, cuando estudiaba con Pablo Gil, transcribí muchas cosas de Bill. Incluso, mi hermano me trajo un disco de Bill de un viaje. Y bueno, me enfiebré muchísimo con él y ahora tuve la oportunidad de compartir con él, aunque no lo conozco en persona.

— ¿Cómo llegas a Bill McBirnie?

— A Bill le escribí un mail.

— “Afromerengue” es de tu padre, un merengue de acá con esa esencia afrovenezolana

— “Afromerengue” es a 5×8 y tiene la particularidad de ser tocado como si fuese afro, en esa onda, y aquí José Gregorio Hernández, percusionista radicado en Miami, es quien le da ese toque junto con Laya en el cuatro. Ellos son los que hacen que este tema suene así. Y el maestro Luis Julio Toro trabaja aquí también, que es una referencia para todos.

— En “Horchata” el dúo lo hacen tú y tu hermano

— “Horchata” es un tema que compuse luego de que compartiera con mi hermano en Valencia, España, que hay un sitio donde venden una bebida que se llama horchata, que es divina, muy rica. Entonces, hice este tema diferente a lo que hay en el disco, como más de vanguardia; están Chipi, Santiago Bosch, José Miguel Frías y Diego Paredes.

— Y en “Cire” compartes con el clarinetista y saxofonista Joaquín Sosa, que tiene un estilo mágico

— “Cire” es una composición de Orlando Molina. Él es un guitarrista que vive en Irlanda y fue compañero mío en el Iudem hace muchos años. Tocamos mucho en Venezuela. Conecté con él luego de que me invitara a grabar en su disco el año pasado, Autorretrato en tres colores, y me compuso esta obra para mi disco. Invité a Joaquín, que es uno de los clarinetistas más impresionantes que he visto en vivo. Tuve la oportunidad de compartir con él aquí en Miami, de invitarlo a unas sesiones que hago en YouTube que se llaman Biblioteca Sessions.

— Con casi todos estos músicos has compartido

— Sí, desde luego, pero exceptuando a mi hermano, con todos estoy haciendo algo por primera vez: con Pedro, con Julio Toro, con Joaquín Sosa, Kim Scott, Bill, Ed Calle, con Néstor Torres… con ellos es la primera vez que hago algo a nivel de grabación.

— Vladimir Quintero estuvo en la mezcla y masterización, y ya habías trabajado con él

— Con Vladimir, sí, yo he trabajado con él en diferentes ocasiones. Él mezcló el disco Mestizo, que hice con Tony Succar; también mezcló Classical Collection, ha mezclado singles, y aquí está otra vez. Vladimir es tremendo profesional y ha sido un gran apoyo para mí y para muchos músicos.

— ¿Los arreglos y la producción son tuyos?

— No, la producción fue mía y los arreglos son compartidos entre mi padre y yo.

— Has dicho que el nombre del disco es porque hay músicos que viven en el sur de alguna parte, ¿pero también es un tributo a Suramérica?

— La verdad el título de esto, sobre todo por el single que hice con Kim, que ella es también del sur de Estados Unidos, al igual que yo: ella está en Alabama y yo en Miami. Y yo soy de Venezuela que, aunque está en el norte, es Suramérica. Y muchas de las personas que aquí participan están en el sur de algún sitio. Creo que hay una relación geográfica y tenemos al sur como algo en común.

— ¿Usaste flautas traversas convencionales?

— Sí, usé flauta normal y la flauta en sol. La flauta en sol la toqué en “The Flute Guy” con Pedro, y en “Blues for Bill”.

— ¿Son de alguna casa o las hizo un lutier?

— No, flautas genéricas. La verdad, en un momento estuve con Yamaha y ahora estoy con Miyazawa, que es una marca japonesa. Y son instrumentos profesionales muy estimados por los flautistas.

— ¿Qué consideras que tiene Southern Breeze de especial que no esté en tus producciones anteriores o si contiene algo que no hayas explorado?

— Bueno, lo que tiene de especial este álbum es que estoy retomando la composición, que lo hice en el disco de 2022. Yo venía haciendo muchos singles y compuse cuatro temas acá. Y componer temas hechos a la medida de los artistas a los que invité le da una particularidad importante al disco, al igual que las composiciones que hizo mi papá. Lo que tiene de especial es que creo que me hace sentir realizado con estas colaboraciones con estos maestros que admiro y respeto no solo como músicos, sino como seres humanos. Y que me hayan apoyado, para mí eso tiene algo muy especial que lo pueden escuchar.

— ¿Vendrás a tu país a presentar este registro en vivo?

— Sí, me encantaría muchísimo volver a Venezuela no solo a presentar este disco; tengo mucho tiempo que no estoy allá. La última vez que toqué algo mío en Venezuela fue en el bautizo de mi tercer disco, Flautístico, que lo hice en el Trasnocho Cultural. Han pasado muchas cosas, seis, siete discos más, y no solo quiero presentar este, sino cosas anteriores también. Estoy viendo las posibilidades de ir. Desde luego quisiera que fuese este año.

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