Yo, indocumentada muestra el limbo jurídico de transexuales en Venezuela

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El documental de Andrea Baranenko expone diversos problemas que tienen personas por no poder cambiar sus nombres por alguno que corresponda a su género
La comunidad transexual en Venezuela vive entra la omisión y rechazo de muchas personas que conocen de su existencia, pero prefieren ignorar que son un grupo de seres humanos con los mismos derechos que todos los demás.
Víctimas del rechazo y los prejuicios transmitidos por años, permanecen en una especie de limbo jurídico donde no se reconoce el género al que pertenecen, una situación plasmada en el documental Yo, indocumentada, de Andrea Baranenko.
El filme es narrado desde la visión de tres personas: Tamara, Desiree y Victoria, quienes sobreviven a las circunstancias, no sin luchar por una legislación que reconozca la diversidad.
La idea surgió por el interés que surgió en una conversación que tuvo la realizadora con el productor Daniel Ruiz Hueck sobre el caso de Tamara Adrián, quien a pesar de su cambio de sexo, aún sigue llegando un nombre masculino en sus documentos.
Adrián es abogada y profesora de Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello. Además, se ha convertido en una de las caras más visibles de las lucha del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.
“Lo que más me interesó del proyecto fue descubrir cómo estas personas increíblemente capaces, brillantes y trabajadoras siguen siendo vistas como parias de una sociedad que a su vez es, en muchos casos, ignorante e hipócrita”, cuenta Baranenko a través de un cuestionare por correo electrónico.
Problemas por nombre
En el documental aparecen varias personas transexuales exponiendo casos de discriminación que obstaculizan su vida diaria. Cuenta como se han sentido vejadas en organismos públicos y en bancos, donde piensan que se han robado un cheque al ver en la cédula un nombre que no corresponde a la apariencia del que lo va a cobrar. Incluso, hablan de clínicas privadas donde han tenido problemas con el seguro por la misma causa. Cuando piden en los registros civiles el cambio de nombre, sus casos quedan a la deriva y a la libre interpretación de cada funcionario por falta de una ley.
“A medida que muchas personas lo vean, mayor será la posibilidad de que vayamos rompiendo los prejuicios con los que hemos vivido durante ya demasiado tiempo, prejuicios que se traducen en leyes segregacionistas” opina la directora, que asocia a las ideas negativas que se tienen sobre esto grupo con los medios de comunicación y las religiones, especialmente los fanatismos.
“Una persona que ha pasado toda su vida conviviendo con esta normatividad encuentra difícil concebir la idea de dos hombres o dos mujeres teniendo una relación amorosa. En el caso de las personas trans la incomprensión es mucho mayor”, agrega.
Baranenko tiene previsto difundir lo más que pueda el documental, no sólo en festivales, sino también en salas de cine, plazas y salones de clase. El filme fue escogido como mejor mediometraje en el Festival Venezolano de Cine de la Diversidad realizado a finales de 2011.

Texto de @HumbertoSanchez

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