Una fiesta salvaje de Boris Vian, oda surrealista a la felicidad

Por Humberto Sánchez Amaya 

Boris Vian es ingeniero, pero llevó su vida a las artes. En un pequeño bar, discute sobre sus decisiones, la música, la creación y sus conflictos. Aspiraciones por un lado, dudas por el otro. Alegrías muchas, pocos pesares.

La obra Una fiesta salvaje de Boris Vian nos presenta a un protagonista desde la mirada de quien lo admira y comprende, pero también de quien lee la época de posguerra que vivió el autor francés para presentar esa influencia que todavía se mantiene en idearios, tanto en el pensamiento, como en la música, el teatro y la literatura.

 Una fiesta salvaje de Boris Vian
Fotografía de Ygnacio C Narea @ygnacionarea

Boris Vian (Gerardo Soto) dialoga consigo mismo. Con hidalguía, se enorgullece del recorrido, otras veces, el ego brota hasta lo máximo. Momentos surrealistas, disparatados, pero congruentes en su propuesta de exaltación del gozo. Una pieza atinadamente absurda, como puede ser la felicidad en sus vaivenes. 

En escena también está Ursula Kübler (Anakarina Fajardo), su segunda esposa. Ella entiende el momento del autor, no exento de cavilaciones sobre lo que vendrá, y de lo que ha ocurrido, especialmente cuando aparece en escena su primera esposa, la traductora y poeta Michelle Léglise Vian (Sandra Yajure). Ambas entran en el diálogo constante del protagonista, directa e indirectamente. 

 Una fiesta salvaje de Boris Vian
Fotografía de Ygnacio C Narea @ygnacionarea

Una fiesta salvaje de Boris Via abre su mundo al jazz, como bien exigen sus personajes, con una banda conformada por Aarón Cabrera, Wilmer Caldera, Josué Muñoz y Edgar González. Músicos que intensifican vidas en un momento de euforia, una celebración en la que hasta aparece Jean-Paul Sartre (Edgar Sibada).

Un jolgorio en el que también participan Hildergard Knef (Paola Martínez), un maître (Edisson Spinetti) y un atinado cantante ciego (Juan Carlos Grisal). Cómplices de vida, y de un brindis por la existencia. Afuera del bar, hay otro mundo, ese que desafina y lleva al caos. Pero en la fiesta de Boris Vian, hay cabida para mucho más.

Clase aparte cuando el elenco habla en francés, para reafirmar gentilicios y lugares, detalles muy bien trabajados por los actores, cuyos personajes exigen el cambio en sus diálogos. La obra de teatro Una fiesta salvaje de Boris Via se presenta en la Asociación Cultural Humboldt, ese rincón de Caracas que no ha parado de ahondar en múltiples propuestas en las tablas desde hace rato. Solo estará hasta este fin de semana. La dirección escénica y el libreto son de Federico Pacanins. La asistencia de dirección estuvo a cargo de Paola Martínez.

Una fiesta salvaje de Boris Vian
Fotografía de Ygnacio C Narea @ygnacionarea

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