A través de tertulias horizontales, este rincón de la UPEL trasciende la rigidez académica tradicional. Su enfoque fomenta el crecimiento intelectual y los lazos afectivos entre creadores, demostrando que la discusión colectiva mantiene viva la sensibilidad humanista frente a las dinámicas contemporáneas de producción acelerada
Por Fernando Villamizar
Fundado en el año 76 en el interior del departamento de Castellano, Literatura y Latín de la UPEL, el Talmam ―así llamado por las iniciales de su nombre, Taller Literario Marco Antonio Martínez― es un espacio de congregación literaria que se reúne cada martes a las 3 pm y que, pese a los embates de la escasez de recursos, el deterioro económico y el advenimiento de tecnologías como la inteligencia artificial, se resiste a abandonar su compromiso con la cultura. Por sus espacios se han formado autores de la talla de José Vicente Abreu, Salvador Tenreiro, Luis Barrera Linares, María Antonieta Flores o Elena Vera.
El taller ha estado comprometido con la formación y la cultura por varias generaciones, con el acompañamiento de distintas camadas de docentes a lo largo de este tiempo. La calidad de la producción no ha mermado pese a esto, dado que varios de los autores salidos del taller y reconocidos en el mundo de la cultura son, a la fecha, bastante recientes.

Lejos de ser un espacio de ejecución exclusivamente práctica, el Talmam destaca entre otros talleres de la vida cultural porque, en vez de centrarse en la sola concreción de trabajos literarios, también busca el refinamiento intelectual de sus participantes en conversaciones de tipo horizontal, desprovistas de la jerarquía académica o los formalismos frecuentes en espacios de esta naturaleza. Es así como el taller, además de ser una herramienta de calificación de las destrezas de los participantes, es también un espacio donde la vinculación personal, la buena escucha y el espíritu colaborativo y argumentativo tienen protagonismo.
El funcionamiento del taller es híbrido: además de la producción literaria y el análisis para el mejoramiento de los participantes, también son frecuentes las tertulias y debates, no siempre en torno a la literatura, pero sí sobre temas periféricos a ella, como la actualidad, la realidad académica o cualquier digresión que estimule la charla. Por todo ello, además de sus funciones como espacio del saber, el taller es también un cálido encuentro entre amigos, tanto de dentro como de fuera del hecho académico.
Para disfrutar del espacio es importante el compromiso, ora en la realización de contenido literario, ora en la asistencia.

